María Rosal . 1961.

 

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS

Fernán-Núñez (Córdoba) 1961. Doctora en Teoría de la Literatura y del Arte y Literatura Comparada por la Universidad de Granada, trabaja como profesora de Lengua y Literatura en el I.E.S Francisco de los Ríos de Fernán-Núñez. Dirige la colección literariaAula de Poesía “Casa del Inca”.

Entre sus publicaciones de poesía encontramos: Sibila (1993) Abuso de confianza (1995), Don del unicornio (1996), Vuelo Rasante (1996), Inventario (1997), Vicios comunes (1999), Ruegos y preguntas (2001), Tregua (2001), Travelling de acompañamiento (2002), La risacca del fuoco (2002), A pie de página (2002), Otra vez Bartleby (2003), inquisición.es (2005); por los que ha obtenido, entre otros, los premios de poesía: Gabriel Celaya, Mario López, Luís Carrillo y Sotomayor, Ana de Valle, Ciudad de Córdoba, Ricardo Molina, Premio Cáceres Patrimonio de la Humanidad y Premio de Poesía Erótica Cálamo.

Ha publicado también narrativa y ensayo: “Las máscaras del yo”, 2004; “El onanismo como una de las bellas artes”, 2004; “Del arte de nombrar a la mujer que escribe poesía: ¿poeta o poetisa?”, 2005; “La poetambre: Poesía y poetas en El Quijote”, 2006.

Su último libro, Con voz propia (Renacimiento, 2006) recoge un amplio estudio y muestra de la poesía contemporánea escrita por mujeres.

Es Académica Correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba desde 2003.

En 2004 ha recibido el Premio Andalucía de la Crítica, en la modalidad de Poesía por su libro Otra vez Bartleby.


POEMAS

LOS ARMA EL DIABLO

(Capricho epanadiplósico)

Para Antonio Carvajal

Soneto cuando nace no es soneto.

Es una idea, un ritmo, un verso...y es

revés de metro y rimas al revés,

boceto descarnado de un boceto.

 

Reto a donosas musas y es el reto

cortés. ¿Por qué, oh pluma descortés,

en vez de aliento, ofrécesme el envés?

Completo es ya el cuarteto. ¡Al fin completo!

 

Trabajo peliagudo este trabajo

Has perdido. ¡Si no te queda un as!

Cabizbajo el terceto, cabizbajo.

 

Tras el verso descubres -¡marcha atrás!-

bajo las consonantes golpea bajo

Satanás con el rabo, Satanás.

De A pie de página


MEFISTÓFELES

 

Me he venido a vivir a la boca del

infierno

por seguirte.

 

He plantado mi tienda, mis pocas pertenencias,

mis candiles de sombra.

Acecho tu salida, espío tus movimientos,

y sueño que me raptas al fondo del abismo.

 

Como poco y me alimenta la ilusión de verte.

 

Sé que tarde o temprano serás mío.

 

Mis amigos me llaman y me piden que vuelva,

que acabaré quemándome

abrazada a tu antojo.

Por eso arrojo el móvil a un rincón del averno.

No quiero que la tecnología moderna

estorbe

nuestra historia de amor.

 

 

De Discurso del Método

 

HOMO LUDENS

Mi psicoanalista se juega a la ruleta

la plusvalía de los infortunios

de gente como yo, peor incluso.

Apuesta a un solo número

la noche de los viernes.

 

Me siento en el diván.

Le narro mil historias.

Sabe que me persiguen los jinetes,

los jinetes de antaño, oscuros y encelados,

sus espuelas de herrumbre,

el tósigo en su aliento.

Me escucha distraído.

–¿Este tío no sabe que me cuesta una pasta? –

 

Algún día me hartaré.

Dejaré de contarle mis miserias

a este triste individuo

–si al fin y al cabo no es mejor que yo–.

 

Lleva un traje elegante, bien cortado.

 

Cuando le digo: ¿Es cierto que es usted ludópata?

me guiña un ojo.

Debajo de la mesa puedo verlo:

lleva medias de seda, zapatos de tacón

...y me sonríe.

 

De Discurso del Método

PORTERO DE DÍA

 

Nuevo en el instituto. En su manos

nos tiene controlando la puerta, el timbre,

los accesos.

 

Con amargo desdén nos trata a todos.

 

Una rosa de esparto incendia sus ojeras.

 

Junto al panel de llaves

florece un lirio negro en su garito.

 

Yo no sé que ha pasado

con esta flor de angustia

que eludimos hacer las fotocopias.

Produce escalofrío el aroma de ciénaga,

sus pétalos de sombra.

Nos mancha la tristeza de este hombre.

 

Si se habrá vuelto loco.

Nos exige

una fría moneda entre los dientes

si queremos pasar. La profesora

 

de latín, que sabe lenguas muertas

le sonríe. Acaricia su espalda

con las uñas de acero, largas uñas de gata

del color de la sangre. Y le llama Caronte

cuando nadie los oye.

 

De Discurso del Método