Juana Castro . 1945.

 

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS

JUANA CASTRO. Villanueva de Córdoba 1945. Académica correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Medalla de oro de Andalucía. Ha publicado una docena de libros de poesía desde Cóncava mujer (1978) hasta Los cuerpos oscuros (Premio Jaén, Hiperión 2005), pasando por Arte de cetrería (Premio Juan Ramón Jiménez 1989, 2ª edición La Palma 2004), No temerás (Torremozas 1994), Del color de los ríos (Esquío 2000) o El extranjero (Adonais Rialp 2000). Ha publicado también dos antologías, Alada mía (1995) y La extranjera (Puerta del Mar 2006). Unos versos suyos se hallan en el Patio de la Cancela del Palacio de Viana en Córdoba. Sobre su obra se han publicado los estudios Temática y pensamiento en la poesía de Juana Castro, Encarna Garzón García, Universidad de Córdoba 1996 y Sujeto femenino y palabra poética. Estudios críticos de la poesía de Juana Castro, VV. AA., edición de Sharon Keefe Ugalde, Diputación de Córdoba 2002. Traducida al inglés, francés, chino, neerlandés e italiano.

POEMAS

Cantilena

 

Ella se ríe como los niños tontos.

Si le preguntas si cantó hoy el pájaro,

se ríe,

y si le dices que no corte el tapete,

también ríe.

 

Con su cara de luna y su sigilo

se embarca en los papeles y se pierde,

y tengo que llevarla de la mano

como si el piso fuera un laberinto.

 

Y nunca sabe si se llama Antonia,

o María Petra o Carmen,

ni si es domingo o martes,

y a veces se queda suspendida

a medio movimiento, tal si un yelo frío

le congelara el músculo o el juicio.

 

Pero, de tarde en tarde,

atisbo en su mudez una campana,

la sombra de otro tiempo que cercana cruzase

un pliegue de su risa o de su olvido.

 

(De Los cuerpos oscuros)

 

La era

 

Mi padre y yo dormimos

en la era, y la paja

nos es lecho de estrellas. Se sienten

las culebras cruzar toda la noche

los haces de cebada, y ratas como gatos

nos roban en el trigo. Me estremezco

y no grito, porque mi padre ronca

bebiéndose la luna, y en el aire

cantan grillos de arena.

 

(De Del color de los ríos)

 

Disyuntiva

 

La tentación se llama amor

o chocolate.

Es mala la adicción.

Sin paliativos.

Si algún médico, demonio o alquimista

supiera de mi mal,

cosa sería

de andar toda la vida por curarme.

Pues tan sólo una droga,

con su cárcel

del olvido me salva de la otra.

Y así, una vez más, es el conflicto:

O me come el amor,

o me muero esta noche de bombones.

 

(De Alada mía)

 

 

La bolsa o la vida

Tú los ves ahí colgados, tirados, y dices,

vaya cosa, son cosa de mujeres, tonterías,

lo llevan para meter el pintalabios,

el móvil, quizás una compresa. Y te olvidas.

 

Pero ellas no olvidan, lo llevan como a un gato,

como al fiel compañero, como su santo y seña,

como su claro ex-libris.

 

Te equivocas si crees, en tu inocencia,

que esa cosa de rafia o de piel beige

sirve para tener a mano el colorete, las llaves, el perfume.

 

Yo la he visto de noche,

esa cosa respira, es una megalópolis,

no está quieta por dentro, es multiforme y crece.

A la hora del pan huele a cerveza,

y cuando está nublado

te puedes encontrar con que ahí dentro

hay una hija, un sol, unas tijeras

de robar rosas rojas.

 

Ahí, a tres de julio, he visto amanecer los pájaros cantando

y había un abanico para un novio

y una estrella de miel para la madre.

En el rincón azul, las gafas de coser,

las recetas del padre a la fecha de hoy,

la muestra de la tela –preciosa– que le dio el tapicero.

Al fondo la novela, la última, de Doris Lessing

y el bono de 10 horas del gimnasio.

 

Por ahí pasa un río,

pasa el día, la música, la niebla...

 

Esa cosa. Mi bolso.

 

Que va a dar al mar.

 

(De La extranjera)

 

CÓMO SE ACOSTUMBRA AL HALCÓN A SALTAR SOBRE EL PUÑO

 

 

Si desde mi fiereza he venido este día

a comer en tu mano,

una sola es la gracia, que de tu gracia pido.

Que jamás, de otra flor

beban vida tus ojos, ni otra ley

más alta que mis plumas te acompañe.

Que tus brazos, doblados permanezcan

a orillas de mi boca.

Y que esté mi saliva, como miel,

mansamente vistiendo

tu vivo corazón encabritado.

Mientras como y me miras

en tu mano esta noche,

porque está la sentencia

dictada ya de muerte en la mañana:

Séme fiel, te lo ruego.

 

(De Arte de cetrería)

 

 

La extranjera es la última publicación de Juana Castro. Una antología que recorre su poesía desde 1978 hasta la actualidad. Está publicada en Puerta del Mar, Málaga, con una deliciosa edición, tiene 250 páginas y sólo cuesta 6,20 Euros. ¿Hay quién dé más? La distribuidora en Madrid es Breogan.