Nibelungen
Para P.
A nosotros, que estamos destinados a vagar solos,
Qué fácilmente las palabras de amor acuden a nuestros labios.
A nosotros, que manejamos la pluma con destreza,
Qué fácilmente se nos hiere.
A nosotros, que sobre el escenario nos mostramos arrogantes,
Que fácilmente el amor nos encadena.
El amor que para otros es paraíso y carcel
Para nosotros es solo grilletes.
Mas nosotros, que del amor no sentimos ni el dulce roce,
Con cuanta dulzura murmuramos nuestros versos,
Con que sublime arte hablamos de lo que nos es vedado,
Que hermosura produce el fango de nuestra alma.
A nosotros, que hemos alumbrado palabras gloriosas,
Ni un atisbo de amor nos alumbra.
Hambrientos, sedientos y semiciegos
Escribimos bien sobre vino y dulces manjares.
Aún así elevamos el rostro, somos reticentes a inclinar la barbilla,
No nos calienta el mullido abrigo de un amor dichoso
Sino el negro tafetán de nuestro Arte.
Mas, miradnos: Orgullosos, elegantes, la pluma en la diestra,
Con el alma marcada como un mal naipe.
A nosotros, que para el Amor estamos proscritos,
Que fácilmente las palabras de amor acuden a nuestros labios. |