Isabel Rodríguez Baquero. 1938.

 

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS

Profesora de Lengua y Literatura. Soy autora de varios libros de poemas, entre los que destaco, por ser más de mi gusto, “Íntimo Laberinto”, “El Grito del Estornino”, “Tiempo de Lilas”, “Los Versos Robados” , “Los Rosales Oscuros”,“El Punto de Vista”, “Oleajes”... Mi obra narrativa es más breve: consta de una novela: “Entre el Fulgor y la Noche”, el relato “La Última Frontera (de Ben Zayde a Hita”), y una colección de cuentos, de los que “Ofrendado Prodigio”, “Salud, camarada” o “Profesionales Competentes” están ente mis preferidos. Actualmente trabajo en una nueva novela.

Entre los Premios que he obtenido siento especial cariño por el de la Consejería de Educación “Antonio Machado”, de Poesía para profesores, en 1.984; los Primeros Premios de Narrativa y Poesía “Mujerarte”, de Lucena, en 1.991; o el del Excmo. Ayuntamiento de Priego, en 1.989, a “Íntimo Laberinto”, que conllevó la publicación del libro. El pasado año 2004 obtuve el Premio Aldaba, en Argamasilla de Alba.

Salvo “Íntimo Laberinto”,ninguno de mis otros libros se ha publicado. Han aparecido textos poéticos de diversos libros en revistas literarias: “Angélica”, de Lucena; “Astro”, de Córdoba; “Ficciones”, de Granada, “Revista de Occidente”, de Madrid, además de en publicaciones locales. Aparecen poemas míos en las Antologías Bilaketa de Poesía, Aoiz (Navarra) 1997; Estirpe en Femenino, Diputación de Córdoba, 2000 y Poetas Españolas de Hoy, Cuadernos de Caridemo, Almería 2004. También algunos relatos han aparecido en diversas publicaciones. El resto permanece inédito. En Abril de 2001, con motivo de una lectura poética en el Aula de Poesía“Casa del Inca Garcilaso”, en Montilla, el Ayuntamiento de la ciudad editó un opúsculo, “Rituales”, con doce poemas de diversos libros.

 

POEMAS

E N T O N C E S

Cuando ya nada importe.

Cuando ya hasta los grillos más tenaces

apaguen el clamor de su chirrido;

cuando por las esquinas de la noche

se eclipsen los deseos

y en un rumor de oscura madreselva

se confundan los ecos

de la impaciencia antigua

y sus desvelos.

 

Cuando el airado cielo y su tumulto

se entreguen al silencio,

cuando el viento recueste su cabeza

y se evapore el mar...

 

Entonces me veréis

llegar, intacta, envuelta

en el azul sudario de mi vida,

regresada, veraz, indemne, libre,

a salvo de ataduras

de amor y de naufragios,

del largo desconsuelo

y la voraz urgencia.

 

Entonces, sólo entonces.

Cuando ya nada importe.

Cuando todo esté aquí.

(de Oleajes)

 

PENÉLOPE

No creáis mi historia:
los hombres la forjaron
para que el sacro fuego de inventados hogares
no se apagara nunca en femeniles lámparas.

No creáis mi historia
Ni yo esperaba a Ulises
Tantas Troyas y mares y distancias y olvidos...,
ni mi urdimbre de tela
desurdida de noche
se trenzaba en su nombre.

Mi tela era mi escudo,
no del honor de Ulises,
no de la insomne espera
del ya más extranjero
que los lejanos príncipes que acechaban mi tálamo.

Y si el arco de Ulises
esperaba su brazo,
es porque yo al arquero
sólo desdén profeso,
y nada me interesan sus símbolos de pureza:
sus espadas, sus arcos,
sus tremolantes cascos
y las espesas sangres
de su inútil combate.

No creáis en mi historia
Cuando volvió el ausente
me encontró defendiendo con mi ingeniosa urdimbre
mi derecho inviolable al tálamo vacío,
a la paz de mis noches,
al buscado silencio:
la soledad es un lujo que los dioses envidian.

(De Tiempo de lilas)

 

VIAJE

He cerrado mi maleta

sobre el viejo cadáver que alimento a diario,

con el forro gastado de sus ropas cansinas,

su casi imperceptible olor a camposanto,

su traslúcida piel.

 

He cerrado mi puerta

tras el silencio espeso de la alcoba vacía,

con sus sábanas yertas de irrevocable ausencia,

sus ventanas cerradas al rumor de la vida,

su lenta oscuridad.

 

He cerrado mi maleta

y he metido en el fondo, con mi viejo cadáver,

un candil de esperanza y unas gotas de olvido,

un traje de deseo y unas botas de andar;

y he salido a la luz.

 

He cerrado la casa.

Les he vuelto la espalda a los ciegos rincones,

a las hoscas paredes que musitan rencor,

y he comenzado un viaje sin destino y sin rumbo,

un viaje que me enseñe,

desde los vericuetos y vueltas del camino,

a enterrar mi cadáver definitivamente

y a nacer otra vez

 

(Inédito)

 

SONÁMBULA

 

... pero Dyonisos puede más que Apolo,

tira fuerte de ti, te lleva a rastras

hasta el hondo fervor de sus abismos.

Y ya no sabes cómo resistirte

y tampoco lo quieres quizá,

seguramente...

 

Seguramente sabes

que toda resistencia es imposible,

que, a fin de cuentas, el abismo es dulce.

 

(Inédito)