Ignacio Gago . 1981.

Ignacio Gago

 

 

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS


Ignacio Gago nació en Córdoba en 1981.Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de dicha ciudad.

Ha publicado la plaquette de poemas titulada Peligro de ignominia (La Bella Varsovia, 2004). Sus textos han aparecido en diversas antologías como Radio Varsovia (La Bella Varsovia, 2004) y Poesía por venir (Renacimiento, 2004). Del mismo modo, ha participado en el ciclo de lecturas que el Centro Andaluz de las Letras promueve por Andalucía con motivo de dicha selección poética.

Formó parte del grupo de poetas invitados a la segunda edición de “Cosmopoética” la semana del libro de 2005. El pasado mes de septiembre de 2006 participó en la muestra de creación joven “Eutopía”, a cargo del Instituto Andaluz de la Juventud. Así mismo ha participado en proyectos como Córdoba 24 horas(Instituto Andaluz de la Juventud), y ha colaborado enrevistas como Prima Littera (nº 16), Chichimeca (nº 5), o Cuadernos del minotauro,(nº 1 de la edición impresa).

Codirigió temporalmente junto a José Daniel García el ciclo de lecturas poéticas “Agujas de pino” en La Amapola (La Ribera, 9).

Los presentes poemas pertenecen al poemario, El dolor de Octubre, actualmente en prensa.


POEMAS

NUEVO PARTE DEL TIEMPO


Las heladas llegaron

y buscamos refugio en los portales.

 

El otoño es mejor que otras banderas.

 

Noviembre y su ficción,

el cíclico rumiar

del sol sobre la escarcha.

 

Palabras como escombros.

 

Funciona

contra el hielo:

salitre en la memoria.

 

Se recomienda el uso de cadenas.


MARROQUINERÍA

 

Nada vengo a pedirte.

 

Quisiera –por si acaso-

el brillo de unos ojos muy cerca de la costa

y asirme de su luz si el mar me desorienta.

 

¿No ves cómo se agrieta

mi piel de cuero ahumado,

no te espanta este olor

a sangre y gasolina?

EXCÉNTRICO

¿Dónde quedo yo

respecto a mi centro?

 

¿Más dentro que fuera?

¿Más fuera que dentro?

POÉTICA

 

La vida se convierte
en una forma de escritura

R. Juarroz

 

Me reconforta el hecho de saber

que pocos lo consiguen,

y son,

extrañamente,

quienes más reconocen sus desaires.

 

Uno le sobrevive

 

a multitudes

firmes

como puños,

si por sobrevivir

se entiende

estar

encima.

 

Aunque fugaz, la rosa

conserva el interés

de otra imagen cercana.

 

El hombre es escritura,

pero también la tinta superpuesta.