Alejandra Vanessa . 1981.

Alejandra Vanessa

 

 

DATOS BIO-BIBLIOGRÁFICOS


Alejandra Vanessa (Córdoba, 1981) es licenciada en Filología Hispánica. Ha publicado Colegio de monjas (DVD, 2005) premiado como Mención especial del Premio Andalucía Joven de Poesía 2004 y El hombre del Saco (El Gaviero, 2006); además de la plaquette Brevas novas (La bella Varsovia, 2004) y poemas en revistas como müsu, Salamandria, El coloquio de los perros, Prima litera o Ex libris, y la muestra poética Radio Varsovia (La bella Varsovia, 2004). Ha recibido diversos premios por sus relatos infantiles. Es una de las coordinadoras de las actividades de agitación cultural de La bella Varsovia.

POEMAS

De Colegio de Monjas

interferencias

 

 

agua yo quiero

agua agua ya tengo

agua que te la he

llevado yo gra

cias alejandra tía

tía chain chain cha

in chain of fools

que atastá tengo la

nariz pos pásame y so

plamescribe la mano sola te

and everytime... chain

la prometo ni

te la prometo te

la porelculo

meto tía que tontas

somos of fools tú ríete que...

ollerías cuatro cibido

... no me acuerdo

apunta esas gilipo

lleces una fresita

venga un durito ¿tendré

almorranas? como la reina

madre inglesa está frío es

to i can mention all the woman

por dentro dale alonya

al on ya ya ¿quieres

papel albal? ¿quieres

papeaya? ¿quieres

papear ya?

 

el cuento de la esponjita

 

 

> Me duermo. Cuéntate algo, un cuento.

El cuento de la esponjita, mientras curro.

> Érase una vez un regaliz zara que

volvía a casa de f...

> ¡No, hombre, no! No compares...

el de la esponjita.

> Érase una vez un esponjita que

volvía a casa de una fiesta de triskis.

Se había puesto hasta el blanco

de cantimplora de limón

y no se le ocurrió otra que

dedicarle una serenata a la novia

(la concha rosa).

Menuda se armó...

arriba los boomer, los besitos,

los cigarros de chocolate, los sugus,

hasta las pipas g Tijuana.

Tuvieron que llamar a los pictolín

-que ésos sí que entienden de seguridad-

para que calmaran los ánimos

y silenciasen al tal esponjita.

Conchita la Rosa se avergonzó

de tal manera

que lo abandonó por un macarra,

uno que va siempre enlutado,

un palodú de esos negros.

El esponjita estaba tan deprimido

que se mudó a un local sin aire y

lo secó el desamor.

Fin.

Pero no me llores hombre...

> ¿Es que no te das cuenta?

En cualquier momento

nos convertimos al esponjita

y nos rompen la glucosa.

 

***

De El hombre del saco

 

Diario, nota 3

 

 

El momento en que cierras los ojos

debe ser muy parecido

a un montón de azulejos sevillanos.

 

Plantaré flores de plástico en el largo balcón de mi fachada. Ellas atraerán con sus zumbidos a zombis y hombres lobo desterrados de la nueva Transilvania. Me vestiré con aquel traje plateado del último fin de año, con los tacones que escondí en la caja azul y estos largos pendientes de bisutería. Aguardaré con el pelo teñido y los ojos en proceso de destierro, también. Entonces, sabremos que soy una novia más de Drácula y sucumbirán como moscas en la celda de un psiquiátrico…

 

Si es preciso, haré de mi casa una tumba.

 

***

Inédito

 

Vidas de la princesa del Mar

 

Antes quepirata, fui princesa en el Mar. Marqué mis mejillas con caracolas, percebes, partituras deshilachadas y vagabundos. Una noche desperté rodeada de marineros sin suerte en la proa de un viejo bote, de modo que conquistamos algunos mares del nordereste alimentándonos de sirenas salvajes y algas marinas. Cansada, decidí ser normal y para ello bailé toda una noche but it isn’t enough, y acabé como figurante en el cine porno. Aquella penúltima aventura me descubrió una Verdad Absoluta que me ha ayudado a sobrevivir durante años: nadie es perfecto y todos queremos ser Dios por un día.